99+ Justin Cronin Quotes on The Passage, Goodness and Darkness - Quotes.pub

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Richards recordaba el día (aquel glorioso y terrible día) en que vio los aviones estrellarse contra las torres, la imagen repetida en interminables bucles. Las bolas de fuego, los cuerpos que caían, la licuefacción de miles de millones de toneladas de acero y hormigón, las nubes de polvo gigantescas. La inyección de dinero del nuevo milenio, el reality show definitivo, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Richards estaba en Yakarta cuando sucedió, ni siquiera podía recordar por qué. Había pensado en aquel mismo momento..., no, lo había sentido en los huesos. Había sido una certeza pura, inquebrantable. Había que dar a los militares algo con lo que entretenerse, o empezarían a dispararse entre ellos. Pero a partir de aquel día, la antigua forma de hacer las cosas terminó. La guerra (la guerra real, la que se libraba desde hacía miles de años y seguiría durante otros miles de años más), la guerra entre Nosotros y Ellos, entre los Poseedores y los Desposeídos, entre mis Dioses y tus Dioses, fueran quienes fueran, la librarían hombres como Richards, hombres en cuyos rostros no te fijabas y de quienes luego te olvidabas, vestidos de camareros, taxistas o carteros, con silenciadores ocultos en la manga. La librarían madres jóvenes empujando cinco kilos de C-4 en cochecitos de bebé y colegialas que subirían al metro con frascos de gas sarín ocultos en sus mochilas de Hello Kitty. Se libraría desde el suelo de camionetas de reparto, habitaciones de hoteles anónimos cercanos a aeropuertos, y desde cuevas de las montañas en medio de ninguna parte. Se libraría en andenes de tren y cruceros, en centros comerciales, cines y mezquitas, en el campo y en la urbe, en la oscuridad y a plena luz del día. Se libraría en nombre de Alá, o del nacionalismo kurdo o los judíos, por Jesucristo o por los Yankees de Nueva York. (Los motivos no habían cambiado, y nunca cambiarían, pues todo se reducía, una vez eliminabas las chorradas, a los beneficios trimestrales de alguien y a quién debía sentarse dónde.) Pero ahora la guerra estaba por todas partes, hacía metástasis como un millón de células maníacas que corrían como locas por todo el planeta, y todo el mundo participaba en ella.